domingo, 21 de diciembre de 2008

DE TI MUJER

Me lleno de ti hasta el hartazgo,
De tu mirada, de tus labios,
De tu belleza,
De ti mujer,
Y de tu boca rencorosa
Que no me dice que me quiere,
Sino que me ama,
Que me olvida si me pierdo en su sonrisa.

Y no me canso de ti, mujer,
De observarte día con día,
De mirarte,
De extrañarte en el costado naciente de mi ser,
En el que todo se pierde en hoyo negro,
Flamigerante sentimiento que me mata si te pierdo,
Y quemarte por el hecho de ser yo,

¿Y de que sirve que te mate en mi cabeza,
Si en mi existencia permaneces surreal
Y en mis sueños te encuentro en esta vigía indescriptible
En la que tu mano es extensión de este ser que no existe si te alejas?

Que va,
Si en tus frescas memorias ya no existo,
Y en tus cabellos me encuentro yo perdido,
Perdido de tus cosas,
De tu sonrisas,
De tus anhelos,
Para encontrarme en tus sentimientos enredados,
Sin saber que decidir,
Y sin caber yo que hacer.

Perderme en ti,
Perderme en la locura de no hallarte de nuevo,
De perderme en tu búsqueda infinita,
De tu mirada tardía,
De tu sonrisa tan pronta.

Cansarme de ti nunca mujer,
Cansarme de tus sueños,
De tus ojos,
Tus miradas,
De tus labios y tu boca,
Cansarme de ti nunca mujer,
Llenarme hasta el hartazgo,
Derramarme,
Desbordarme de tu ser
Y seguirte amando más y más.

De ti mujer,
Perdido de ti y en ti,
De ti mujer,
Allanado,
Divulgado,
Extraviado en ti mujer.

domingo, 30 de noviembre de 2008

CRIBA


Llegando al lugar de costumbre
para saborear lo que se me ocurra
en esta tradicón de ser yo,
Destapar lo que entre ojos llevo,
lo que se me ocurra describir
mientras lego la tortura de mis oídos,
tanto y tanto y sin zapatos,
desvergonzado en el andar
cuando mis pies dominan la cabeza,
mis sentidos somnolientos
de un diario recurrir.

Y desde las alturas mirar el cielo,
que el suelo previene
de una caída mortal
de lq que n soy sujeto.

Y vos descubrís que no soy
lo que creías ser.

Y vos entiendes
que la vida no se llena con excesos,
sino con la medida justa
de lo que en cada quien cabe.

Y eso me basta para descubrirte
en tu desnudez sincera,
de una durmiente sinestesia,
de un sueño que se espera en colores de sol.

Y entre ese sepia la luz,
tu cobrizo mestizaje,
y me matas con palabras
con melodías que al anochecer
concentro en mis memorias.

¿Y si me olvido de tu nombre unos segundos?
¿Y si me acuerdo de tus labios en momentos?
Entonces, ¿yo que haría?

domingo, 2 de noviembre de 2008

TUNDRA

Invierno que no acaba
por cortar este olvido,
quie todos somos uno,
que uno no o es,
y comienza ese primario
por coger esta salida que no mata,
pero cala al describirte
hasta el más mínimo detalle lo que no conoces,
que todo aquello que se observa es
sino lo que será,
y se describe en lo que muere,
en l que nace siendo muerte,
en lo que muere siendo nada.

Que tan solo ya en picada,
se descubre en su mudez,
tan al hazar,
con un viento sibilante,
con un sonido cortante,
con u chirrid constante,
y ese filo recalcitrante
apagado en tu costado,
desgarrando entre la suerte
surtiendo por la noche
con la misma fe
de u rez inmaculado.

Entre auoras rudimentas,
comenzando por reír.

miércoles, 15 de octubre de 2008

DUELO

Un dolor,

Un pequeño olvido,

Sin palabras,

Perdido en la mudez de mis letargos,

Por unos rojizos labios.

Una pequeña aguja punzando sobre el pecho,

Y una nota que me recuerda lo que soy,

Un pensamiento libre

Y a la vez esclavo de tus ojos,

Esclavos de tus imágenes,

De tus caricias,

Un olvido en tus desdichas.

Y comienzan mis desgracias,

Inician los ¿por qué?

Los ¿cuándo?

Los a mí,

No olvido el pasado y sin embargo

Existe algo en mi interior,

Que sin saber,

Repite esas preguntas,

Esas acciones,

Y me destruyen.

Y recuerdo el quien soy,

Lo que soy,

Recuerdo mi mudez,

Ese silencio entre tensa calma,

Y despierta,

Y explota este pecho hinchado

Por un corazón que no desea hablar,

Y estalla en su interior,

Con esas salinas aguas

Que bien recuerda a cada día,

Con esas salinas gotas que se cansó de contar un día.

Y este día acepta que se perdió de nuevo,

Que se encuentra en duelo,

Que se duele de nuevo,

Que quiere olvidar otra vez

Antes de empezar,

Y cambiar el tiempo,

Y volver atrás, unos segundos antes del presente,

Unos minutos antes del ayer,

Y perderme en estos brazos del presente,

Esos brazos que olvidaré de una buena vez,

Y en la negrura de la noche,

Perderme entre las estrellas,

Entre los destellos flameantes de los campos,

Entre la mirada de la luna,

En el brillo de las almas retiradas

De estas retinas endulzadas con su luz.

Y es solo eso,

Tal y como lo dicta mi conciencia,

Perderme en el olvido,

Entre la razón,

Entre la locura,

Entre la memoria de la cima del será.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

DULCE EMOCIÓN

Dulce emoción,
De saberte, de encontrarte,
De huirte cada vez,
De reprimirte en mi memoria,
Que me sabes a dolor
Cuando olvido que exististe,
Preso de un delirio demente,
Tormentoso encuentro
Entre tus labios y tu llanto,
Precioso momento de sufrir,
Controlando el pasado,
Olvidando,
Perdonando tu ser,
Discutiendo mi futuro,
Perdono tu vida,
Seguimos andando,
Descuida la saña,
Perezco en la montaña,
Vivas las caras olvidadas,
Recordándome en tus labios,
Ocultándome en tus entrañas,
Renazco en tus lágrimas,
Olvídame,
Dejadme vivir.

domingo, 31 de agosto de 2008

PRIMARIO

Miradas ajenas,
Sobre la verdad inconclusa,
Destinos sin trazos,
Dibujos de ti.

De pie en el umbral,
Asido a este cometa,
Aspavientos de un todo,
Soledad multitudinaria
En el libelo de la nada,
Hilo negro de la vida,
Ángel de ajenos cuentos
De historias olvidadas,
Que narras mi vida
En un susurro al oído,
Y me haces recordar
Esas heridas de memorias ignoradas.

Agonizantes palabras,
Ahogadas entre labios
Que deciden gritarme a la cara
Lo que debo recordar.

Y aparece tu rostro,
Tan sencillo de la nada,
Traslucidos ropajes
Que me muestran tu espalda,
Denunciándome la fuga
De todo cuanto fue.

Y decido prescindir
De mi vida y de mi aliento,
De tus mejillas y el olvido,
Del tiempo tan fugaz,
Volvámonos eternos en un solo pensamiento,
Besemos esta vida
Que tan solo en ti supo brillar.

viernes, 22 de agosto de 2008

ANAGKÉ

Olvido,
Escondido
Tras los muros de un anonimato fatuo,
Hundido en los escollos
De lo que simplemente no quiero olvidar,
Y en la mudez de estas palabras,
En el clérigo maldito que no conoce lo que habla
El consejo es mero ardid.

Revuelto entre las sábanas del amanecer
Áspero, irritable de una lejana y pronunciada noche,
De esa oscuridad que me empapó antes de ver el ocaso,
De mirar con estas pupilas acabadas,
La negación de lo que nunca fue.

Renovar los bríos perdidos en tus montañas,
De perdonar los susurros que estremecen mis oídos
Cuando simplemente dices Adiós,
Cuando pides perdón por alejar este leyenda,
Este mito de que el amor no acaba,
De que el amor no se gana,
De que el amor no perdona.

Y que me importa a mí,
Que me importa eso que fue,
Eso que no conocí
Aquello que no viví,
Cuando puedo sentirte,
Tocarte, mirarte,
Cuando hoy puedo escucharte sin que te alejes,
Y que me importa,
Que me importa el saber si hoy te alejas,
El recordar si hoy te vas,
Si hoy me miras con el aire de un olvido,
Si me miras con esos ojos que jamás sintieron este amor.

Que no perdono en mí el obviarte,
El cansarte de mí,
De mi cercanía,
De mi presencia,
El acostumbrarme a tus silencios y tus palabras,
El sentirte en un abrazo,
El sentir tus labios sin tocarme aún
Dejándose llevar por la corriente,
Cuando yo no sé lo que es perderse en tu abismo,
Cuando yo no sé lo que es olvidar en ese limbo imperceptible
Al que me condenas hoy que te me fugaz,
Hoy que te me escondes,
Que me congojas sin saber que hoy no sé de ti.

Que te me pierdes en esta mirada sucia,
Apenas limpia en esa escala que desconozco,
Y estas escaras,
Y esta perfidia,
Que me acaba,
Me consume a sorbos en el carmín de un pintalabios,
En la delgada línea de tus ojos,
En tus hombros,
Tus caderas,
En tus manos,
Quemándome la vida,
Quitándome la sed de beberte,
De admirarte
De ser imperceptible, en esta misericordia
De la luna inacabada,
De esa creación tan imperfecta llamada yo,
Que me descubre en tus miradas,
La perfección del tú, del nos,
Y el designio irrenunciable de nunca ser.